El Salvador Tragic: 10 Roque Dalton Poems from 3 Books

1 February 2013

from Taberna y otros lugares (1969)

El Descanso del Guerrero

Los muertos están cada día más indóciles.

Antes era fácil con ellos:
les dábamos un cuello duro una flor
loábamos sus nombres en una larga lista:
que los recintos de la patria
que las sombras notables
que el márbol monstruoso.

El cadáver firmaba en pos de la memoria
iba de nuevo a filas
y marchaba al compás de nuestra vieja música.

Pero qué va
los muertos
son otros desde entonces.

Hoy se ponen irónicos
preguntan.

Me parece que caen en la cuenta
de ser cada vez más la mayoría!

El Gran Despecho

País mío no existes
sólo eres una mala silueta mía
una palabra que le creí al enemigo

Antes creía que solamente eras muy chico
que no alcanzabas a tener de una vez
Norte y Sur
pero ahora sé que no existes
y que además parece que nadie te necesita
no se oye hablar a ninguna madre de ti.

Ello me alegra
porque prueba que me inventé un país
aunque me deba entonces a los manicomios

Soy pues un diosecillo a tu costa

(Quiero decir: por expatriado yo
tú eres ex-patria)

O.E.A.

El Presidente de mi país
se llama hoy por hoy Coronel Fidel Sánchez Hernández
pero el General Somoza, Presidente de Nicaragua,
también es Presidente de mí país.
Y el General Stroessner, Presidente de Paraguay,
es también un poquito Presidente de mi país, aunque
      menos
que el Presidente de Honduras o sea
el Genera López Arellano, y más que el Presidente
      de Haití,
Monsieur Duvalier.
Y el Presidente de los Estados Unidos es más Presidente de
      mi país
que el Presidente de mi país,
ese que, como dije, hoy por hoy,
se llama Coronel Fidel Sánchez Hernández.

Buscándome Líos

La noche de mi primera reunión de célula llovía
mi manera de chorrear fue muy aplaudida por cuatro
o cinco personajes del dominio de Goya
todo el mundo ahí parecía levemente aburrido
tal vez de la persecución y hasta de la tortura diariamente
      soñada.

Fundadores de confederaciones y de huelgas mostraban
cierta ronquera y me dijeron que debía
escoger un seudónimo
que me iba a tocar pagar cinco pesos al mes
que quedábamos en que todos los miércoles
y que cómo iban mis estudios
y que por hoy íbamos a leer un folleto de Lenin
y que no era necesario decir a cada momento camarada.

Cuando salimos no llovía más
mi madre me riñó por llegar tarde a casa.

Huelo Mal

Huelo a color de luto en esos días
que las flores enferman por su precio
cuando se muere a secas el que es pobre
confiando en que ya pronto lloverá.

Huelo a historia de pequeña catástrofe
tanto que se ha podido quedar con los cadáveres
huelo a viejo desorden hecho fe
doctorada en respeto su gran llama.

Huelo a lejos del mar no me defiendo
el algo he de morir por tal olor
huelo a pésame magro les decía
a palidez de sombra a casa muerta.

Huelo a sudor del hierro a polvo puesto
a deslavar con la luz de la luna
a hueso abandonado cerca de laberinto
bajo los humos del amanecer.

Huelo a un animal que sólo yo conozco
desfallecido sobre el terciopelo
huelo a dibujo de niño fatal
a eternidad que nadie buscaría.

Huelo a cuando ya es tarde para todo.

Sobre Dolores de Cabeza

Es bello ser comunista,
aunque cause muchos dolores de cabeza.

Y es que el dolor de cabeza de los comunistas
se supone histórico, es decir
que no cede ante las tabletas analgésicas
sino sólo ante la realización del Paraíso en la tierra.
Así es la cosa.

Bajo el capitalismo nos duele la cabeza
y nos arrancan la cabeza.
En la lucha por la Revolución a cabeza es una bomba de retardo.
En la construcción socialista
planificamos el dolor de cabeza
lo cual no lo hace escasear, sino todo lo contrario.

El comunismo será, entre otras cosas,
una aspirina del tamaño del sol.

The Warrior’s Resting Place

The dead are getting more restless each day.

They used to be easy
we’d put on stiff collars flowers
praised their names on long lists
shrines of the homeland
remarkable shadows
monstrous marble.

The corpses signed away for posterity
returned to formation
and marched to the beat of our old music.

But not anymore
the dead
have changed.

They get all ironic
they ask questions.

It seems to me they’ve started to realise
they’re becoming the majority!

Spite

Homeland you don’t exist
you’re just a bad outline of myself
words of the enemy I believed

Before I used to believe you were so small
you reached neither
north nor south
but now I know you don’t exist
and it doesn’t seem as though anybody needs you
I haven’t heard any mothers speak of you

That makes me happy
because it proves I made up a country
although I might end up in an institution for it

Then I am a little god at your coast

(I mean: if I am an expatriate
you are an ex-country)

OAS

The president of my country
these days is called Colonel Fidel Sanchez Hernandez
but General Somoza, the president of Nicaragua
is also president of my country.
And General Stroessner, the president of Paraguay,
is somewhat president of my country too, though not as
      much
as the president of Honduras,
General Lopez Arellano, but a bit more than the president of
      Haiti,
Monsieur Duvalier.
And the president of the United States is more president of
      my country
than the president of my country,
the one who, as I said, these days
is called Colonel Fidel Sanchez Hernandez.

Looking for Trouble

The night of my first political cell meeting it rained
my way of dripping was celebrated by four
or five characters straight out of a Goya painting
everyone in the room looked slightly bored
maybe of the persecution and even of the torture they
      dreamed of daily.

Founders of confederations and strikers had
a certain huskiness and said that I had
to choose a pseudonym
that I had to pay five bucks a month
that we agreed to meet every Wednesday
and how was I going with my studies
and that today we were going to ready a Lenin pamphlet
and that we didn’t need to say comrade all the time.

It had stopped raining when we finished
mum told me off for getting home late.

I Stink

I smell like the colour of mourning on those days
when flowers wilt due to their price
like a poor man dying in a drought
with the certainty that it will soon rain.

I smell like the history of a small catastrophe
that has kept all the corpses
I smell like an old mess turned into faith
its great flame anointed with respect.

I smell like too far from the sea I don’t make excuses
I’ll die a little bit from this smell
I smell like meagre condolences
like pale shadow like dead house.

I smell like the sweat of iron like dust
landsliding in the moonlight
like a bone left at the entrance to the labyrinth
in the dawn vapours.

I smell like an animal only known to me
faint over velvet
I smell like a child’s bad drawing
like eternity no-one would look for.

I smell like when it’s too late for anything.

On Headaches

It’s great being a communist
although it gives you many headaches.

Because communists’ headaches
are historical, that is
they won’t go away with painkillers
only with the realisation of Paradise on Earth.
That’s how it is.

Under capitalism our heads hurt
and our heads are ripped off.
In the struggle for Revolution the head is a delayed-action bomb.
In the construction of socialism
we plan for the headache
which doesn’t alleviate it – quite the contrary.

Communism will be, among other things,
an aspirin the size of the sun.





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