Four Melancholic Songs by Rubén Darío

By | 1 December 2013
Melancholy

to Domingo Bolívar


You with the light, give me my own.
It’s like I’m blind. I grope around in the darkness,
I’m stuck beneath tempests and storms,
blinded by dreams and crazy with harmony.

That’s my curse, to dream. Poetry
is an iron straitjacket with thousands of spikes
that I wrap around my soul. Drops of melancholy
fall from the bloody spines.

And this is how I roam this bitter world, blind and crazy;
sometimes it seems the road is almost endless,
and sometimes that it’s very short …

And in this hesitation between inspiration and agony
I’m loaded with burdens that I can hardly bear.
Don’t you hear the drops of my melancholy falling?


Walk On and Forget

That is my curse: to dream.


Pilgrim who searches in vain
for a road better than your own,
why do you want me to give you my hand
if my sign is the same as your own?

You’ll never arrive at your destination;
you carry death in you like a maggot
that eats away at what you have that’s human …
at what you have that’s human and divine!

Walk peacefully, o wayfarer!
you’re still so far from that unknown
country of which you dream …

… And to dream is a curse. Walk on and forget,
for if you insist on dreaming, you insist
on fanning the flames beneath your life.

Melancolía

a Domingo Bolívar


Hermano, tu que tienes la luz, dime la mía.
Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a tientas.
Voy bajo tempestades y tormentas,
ciego de ensueño y loco de armonía.

Ese es mi mal. Soñar. La poesía
es la camisa férrea de mil puntas cruentas
que llevo sobre el alma. Las espinas sangrientas
dejan caer las gotas de mi melancolía.

Y así voy, ciego y loco, por este mundo amargo;
a veces me parece que el camino es muy largo,
y a veces que es muy corto …

Y en este titubeo de aliento y agonía,
cargo lleno de penas lo que apenas soporto.
¿No oyes caer las gotas de mi melancolía?


Pasa y olvida

Ese es mi mal: Soñar.


Peregrino que vas buscando en vano
un camino mejor que tu camino,
¿cómo quieres que yo te dé la mano,
si mi signo es tu signo, Peregrino?

No llegarás jamás a tu destino;
llevas la muerte en ti como el gusano
que te roe lo que tienes de humano…
¡lo que tienes de humano y de divino!

Sigue tranquilamente, ¡oh, caminante!
Todavía te queda muy distante
ese país incógnito que sueñas …

… Y soñar es un mal. Pasa y olvida,
pues si te empeñas en soñar, te empeñas
en aventar la llama de tu vida.






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